En nuestra anterior entrada del blog hablamos sobre las cosas que no debía hacer un niño ANTES de una partida de ajedrez. Toca el turno ahora de repasar algunas costumbres poco recomendables DURANTE las partidas. Nos referimos a partidas de competición. Por supuesto que los puntos que vamos a tratar son aplicables también a los adultos, aunque suelen ser bastante frecuentes especialmente entre los más jóvenes. Son muchos los detalles que pueden favorecer un mejor rendimiento en nuestro juego, y que no son cuestiones técnicas ajedrecísticas. Aquí os dejo la infografía con el resumen y más abajo podéis encontrar las explicaciones.

 

JUGAR MUY RÁPIDO

El ajedrecista debe adaptarse a los diferentes ritmos de juego que se juegan en cada torneo. Sin embargo es muy frecuente ver cómo muchas de las partidas de torneos de ajedrez para niños acaban en un abrir y cerrar de ojos, sea cual sea el límite de tiempo.

Muchos padres se sienten frustrados cuando ven la rapidez con la que juega su hijo y luego escuchan al monitor indicarle que deben pensar más durante la partida. ¡Que nadie se desespere por favor! Normalmente esto es algo que se arregla con el tiempo, en cuanto los niños crecen y maduran un poco. El tiempo pasa para ellos a otro ritmo (si recordamos cuando éramos niños nos sorprenderá lo largo que se nos hacía un día o un fin de semana). Pero por supuesto debemos insistirles en que piensen más. Pronto trataremos este tema con más detenimiento en un nuevo artículo proponiendo algunas soluciones que pueden ayudar a solucionar este problema.


LEVANTARSE MUCHO

Es cierto que en partidas lentas el jugador necesita despejarse un poco de vez en cuando. Pero algunos jugadores tienen la costumbre de permanecer levantados casi todo el tiempo que su rival gasta pensando en su turno de juego. Es importante usar el tiempo que gasta nuestro rival para valorar, calcular y en definitiva que cuando nos toque mover podamos emplear menos tiempo.

En los niños que juegan torneos de ajedrez es muy frecuente apreciar la gran frecuencia con la que se levantan, que en ocasiones les lleva a perder la concentración, especialmente si se dedican a hablar con sus amigos (ver siguiente punto).

 

HABLAR CON OTROS JUGADORES

Muchos niños (y adultos) cuando se levantan mientras piensa su rival comienzan conversaciones con otros jugadores del torneo. Es frecuente asistir a improvisadas reuniones en la sala de juego donde conversan varios participantes, cuyas partidas están aun en juego. Además de no ser demasiado reglamentario, conlleva los siguientes problemas adicionales: pérdida de concentración, molestias a los demás participantes por el ruido que se genera y la posible aparición de suspicacias o sospechas de que recibe ayuda externa sobre sus partidas.

 

ANOTAR MAL LA PLANILLA

Con la experiencia se suele solucionar este problema, aunque los niños que estudian en casa con libro o revista reproduciendo las partidas y posiciones en un tablero suelen cometer menos fallos a la hora de anotar su planilla.

Las consecuencias de anotar incorrectamente afectan a la futura reproducción de la partida, que es muy importante para revisarla y poder aprender de los errores cometidos. También puede generar problemas si se produce alguna reclamación y el árbitro debe reproducir la partida.

 

RECLAMAR TONTERÍAS

Como ya apunta el árbitro FIDE Guillermo Barranco en el artículo que ha escrito para el primer número de la revista Capakhine, muchos niños están pendientes de reclamar la más mínima irregularidad que de estar concentrados en su propia partida. Monitores de ajedrez y padres debemos estar atentos a este tipo de comportamientos, para aconsejar a esos niños que acudan al árbitro sólo cuando sea necesario y se sientan realmente perjudicados.

Las constantes reclamaciones provocan enfados, nervios o situaciones tensas que pueden perjudicarles en el posterior desarrollo de la partida.

 


PEDIR TABLAS CONTINUAMENTE

Como expliqué hace tiempo en un artículo del blog “Diario de un entrenador” las tablas se deben pedir una sola vez. Si nuestro rival las rechaza, debería ser él quien las ofreciera en la siguiente ocasión. En cambio si proponemos tablas, nuestro rival las rechaza y más tarde las propone él, vuelve a ser lógico que, si esta vez las rechazamos nosotros, podamos proponerlas nuevamente en el futuro. Pero la costumbre de pedir constantemente tablas no parece demasiada adecuada, muestra nuestra falta de confianza en nosotros mismos y puede molestar a nuestro rival.

 


MOLESTAR AL RIVAL

Esto abarca muchas cosas, pero el sentido común nos debe guiar a la hora de saber cuáles son los comportamientos que pueden molestar, ofender o desconcentrar a nuestro rival. Ruidos, gestos teatrales, movimientos bruscos, miradas provocativas. Recurrir a cualquier estratagema para molestar a nuestro oponente demuestra nuestra falta de convicción sobre nuestras posibilidades de ganarle con juego limpio.

 


ESTAR ATENTO A LAS OTRAS PARTIDAS

Nuestra partida de ajedrez debe ser la única protagonista para nosotros mientras la estamos disputando. Prestar demasiada atención a lo ocurre en los tableros que tenemos cerca o a los que miramos cuando nos levantamos para despejarnos un poco, no parece una actitud recomendable. Concentrémonos en nuestras partidas. Ya habrá de tiempo de atender a otras cuando terminemos de jugar.

 


DARSE POR VENCEDOR O PERDEDOR ANTES DE QUE LA PARTIDE TERMINE

Esto es especialmente frecuentes en los torneos de ajedrez infantiles. Un niño gana una pieza de su rival o piensa que acaba de hacer una gran jugada y sonríe y hace algún gesto de triunfo o satisfacción a algún amigo (incluso a veces a sus padres que observan desde alguna parte).

También ocurre lo contrario y a veces vemos a un niño llorando mientras juega la partida, tras cometer algún error.

Todo esto es poco recomendable y deberíamos de dejar nuestras emociones al margen, o por lo menos tratar de no expresarlas demasiado, hasta que la partida acabe. Incluso tampoco es demasiado bueno que realicemos grandes celebraciones (o llantos) cuando la partida acabe. El resultado sólo es una pequeña parte dela partida, como comentábamos en nuestro artículo anterior.

 

COMER EN LA MESA DE JUEGO

No me parece que tenga nada de incorrecto dar un bocado a una chocolatina o caramelo mientras estamos sentados en la mesa en que se disputa nuestra partida, siempre que lo hagamos sin generar ruidos o molestar de alguna manera a nuestro oponente. Sin embargo algunos jugadores llevan toda una merienda a la partida y comienzan a sacar y desenvolver ruidosamente su bocadillo. Después comienzan a comerlo en la misma mesa, mientras caen las migas de pan junto al tablero.

Para este tipo de meriendas, siempre es mejor levantarse de la mesa y comer a cierta distancia del tablero, sin molestar a nadie.

Comentarios   

0 #1 Leoncio E. Ramos C. 23-03-2015 08:51
Muy acertado que se hallan tocado los puntosque, no son cuestiones técnicas, que de hecho afectarían los resultados.
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