La cuestión que abordamos en este artículo se le plantea con frecuencia a jugadores de ajedrez principiantes, aunque a menudo encuentro jugadores de nivel medio que tienen sus dudas sobre ello. Hay que comenzar aclarando que las reglas que vamos a exponer tienen sus excepciones y son indicaciones de carácter general que nos ayudarán en muchos casos, pero que las características concretas de cada posición serán las decisivas finalmente.

Como ya menciono en el tema “El juego con la dama” que los suscriptores podéis descargar, hay jugadores que quieren siempre mantener las damas en el tablero, y rechazan los cambios, no sólo de damas, sino de piezas en general. Esto es muy frecuente en el ajedrez escolar, porque muchos niños que juegan al ajedrez quieren mantener piezas para poder atacar en el futuro. La posición es la que manda, y no siempre podemos guiarnos por nuestros gustos o preferencias.

 

¿CUÁNDO NOS INTERESAN LAS SIMPLICACIONES EN UNA PARTIDA DE AJEDREZ?

 

1. Cuando tenemos ventaja de material.

Esta suele ser una de esas reglas que casi todo el mundo tiene en cuenta. Los niños que juegan al ajedrez aprenden rápidamente en su club o escuela que con ventaja de material los cambios de piezas y simplificaciones en general suelen ser favorables. Esas simplificaciones suelen derivar en finales superiores donde se podrá imponer la ventaja con cierta facilidad. Claro que hay excepciones en las que el bando con menos material puede querer realizar cambios para llegar a finales inferiores, pero de tablas teóricas, especialmente si desaparecen los peones. Esta es otra idea importante, en muchos casos el bando con menos material no quiere cambiar piezas, pero a veces sí quiere cambiar peones. Hay muchos finales sin peones donde el bando fuerte no puede ganar, siempre con juego correcto del bando defensor, como muchas posiciones de torre y alfil contra torre, dama y pieza menor contra dama, dos piezas menores contra una pieza menor, etc. También hay que conocer los finales teóricos de tablas que se producen en finales como los de peón de torre y alfil contra rey, torre y peón contra torre, dama y peón contra dama o dama contra peón en séptima.

No obstante hay que aclarar que en algunos casos, con clara ventaja de material, atacar al rey enemigo puede ser una opción razonable. Con más piezas atacantes que defensoras se podría realizar un ataque de mate efectivo.


2. Cuando tenemos menos espacio.

Esta es una idea que resulta desconocida para muchos niños que juegan al ajedrez o para jugadores de club. Decimos que tiene ventaja de espacio el bando que tiene los peones más avanzados. Esos peones controlan muchas casillas que las piezas enemigas no pueden ocupar. Además, el bando que tiene ventaja de espacio cuenta con más casillas detrás de sus peones para situar cómodamente las piezas. Esto supone que el bando con menos espacio tiene una posición más restringida, es decir, cuenta con menos casillas para situar sus piezas. Pues bien, si tenemos menos espacio, y esto implica que tenemos menos casillas para ubicar nuestras piezas, nos interesará que haya menos piezas en el tablero, ya que a nosotros nos cuesta más trabajo encontrar buenas casillas para ellas. Por tanto los cambios suelen favorecer al bando con menos espacio. De hecho, en los finales, la ventaja de espacio puede llegar a ser un problema. Mientras que en el medio juego el bando que tiene más espacio suele conseguir cierta iniciativa, en los finales, a veces, esa ventaja de espacio permite al rival atacar esos peones avanzados o provocar rupturas fácilmente.


3. Cuando atacan nuestro rey.

Tampoco es ningún secreto que las simplificaciones son un buen recurso a la hora de defender nuestro rey. Si el rey está en peligro nos interesará que haya menos piezas en el tablero, para que el bando atacante cuente con menos piezas para desarrollar su iniciativa. Por supuesto el cambio de damas es el primero que habría que buscar cuando atacan nuestro rey.


4. Cuando tenemos mejor estructura de peones.

Uno de los planes típicos para combatir las debilidades en la estructura de peones de nuestro rival, es la búsqueda de cambios y simplificaciones. En los finales suele ser más sencillo sacar partido a esas debilidades. Muchos jugadores creen que cuando nuestro rival tiene peones aislados, doblados, colgantes o retrasados, lo único que hay que hacer en centrarnos en su ataque. A veces puede ser así, pero en muchos casos el plan ideal es la búsqueda de simplificaciones con las que acercarnos a un final en el que aprovechar las debilidades de la estructura de peones enemiga.


Dedicaremos diferentes artículos en el futuro a detallar con ejemplos prácticos los puntos que hemos mencionado, para que los niños, monitores y jugadores en general que visitan esta página puedan mejorar su ajedrez.

 

Comentarios   

0 #1 Guillermo Cano Moren 21-02-2017 22:58
Excelente información ajedrecística
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