La utilidad del ajedrez para mejorar intelectualmente es cada vez más obvia, tanto en niños como en adultos. En un artículo anterior hablamos sobre por qué los niños que juegan al ajedrez mejoran su rendimiento escolar. Hoy vamos a abordar una cuestión muy interesante pero de la que se habla menos: de qué manera el ajedrez ayudará en el futuro a esos niños que hoy en día practican nuestro juego.

El ajedrez hace mejores personas, hombres y mujeres que contarán con más recursos a la hora de tomar decisiones, organizar sus actividades y planificar sus tareas, tanto laborales como domésticas. Los niños que juegan al ajedrez ahora serán personas que tendrán una mayor facilidad para gestionar sus recursos. El ajedrez te enseña a valorar cada pequeño detalle durante una partida, administrando además tu tiempo de la manera más práctica.

En este artículo vamos a mostrar la aplicación en la vida real de algunas ideas estratégicas que los niños y adultos aprenden con el ajedrez. En este caso vamos a centrarnos en situaciones difíciles, es decir, como prevenir fracasos o solucionarlos cuando estamos en situaciones de inferioridad.

Un niño debe aprender a enfrentarse a situaciones desfavorables durante una partida de ajedrez, por ejemplo en aquellas posiciones en las que tiene desventaja. La estrategia ajedrecística nos enseña a sacar el mayor rendimiento al material del que disponemos (las piezas), incluso cuando nuestro rival tiene ventaja (mayor número de piezas o piezas de mayor valor). Como ejemplo de algunos conceptos útiles del ajedrez que se aplican en estos casos y que serán aplicables a la vida podemos citar: el concepto de “profilaxis”, el concepto de “defensa activa” o el concepto de “fortaleza”.

La profilaxis y muy en concreto el concepto de “pensamiento profiláctico” en el que tanto han profundizado algunos especialistas de la estrategia en ajedrez, como el eminente entrenador Dvoretsky, nos enseña a prevenir los problemas antes de que aparezcan. En ajedrez resulta muy útil cuando corremos el riesgo de dejar la iniciativa en manos de nuestro oponente. También resulta muy útil en posiciones en las que no encontramos ningún plan activo. En esos casos es importante, ya que no sabemos cómo mejorar activamente nuestra posición, pensar cómo puede nuestro rival mejorar la suya, y tratar de evitarlo. No hace falta explicar lo importante que puede resultar esto a la hora de gestionar nuestra economía o nuestras actividades laborales o empresariales. Administraremos mucho mejor nuestros recursos si nos adelantamos a los problemas que podemos llegar a tener en el futuro.

La defensa activa es un arma importante que debe usar el jugador de ajedrez en muchas situaciones de desventaja. En lugar de atender únicamente a defender los puntos atacados por su rival, los niños que estudian ajedrez aprenden a defender esas amenazas creando otras amenazas en la posición enemiga. Esa idea sirve en la vida real para ser capaces de encontrar soluciones activas ante los problemas y no caer en el desánimo y en una actitud pasiva o incluso indolente. Esto será importante en los niños que ahora aprenden y estudian ajedrez para hallar soluciones emprendedoras y efectivas en el futuro, ante problemas laborales o de la vida cotidiana.

El concepto de fortaleza, que se aplica en los finales de las partidas de ajedrez, muestra la idea de cómo sobrevivir en situaciones extremas. Saber organizar y gestionar nuestras piezas, aunque el rival tenga superioridad, servirá para salvar partidas en las que todo parecía indicar que nos encaminábamos hacia la derrota. Antiguamente una fortaleza era una construcción que servía para evitar ataques del enemigo, aunque estuvieran en superioridad numérica. Estas fortalezas eran construidas en lugares altos, de difícil acceso para el enemigo y en los que se podía tener una vista adecuada para prevenir con tiempo suficiente los ataques enemigos. La idea era defenderse de una manera pasiva, creando un entorno inexpugnable. Y eso se aprende con el ajedrez. Hay muchos ejemplos de este tipo, por ejemplo la fortaleza de caballo y alfil contra dama, o de torre y peón contra dama. En la vida real este enfoque nos puede ayudar a salvar situaciones en las que todo parecía perdido, optimizando al máximo nuestras fuerzas y gestionando nuestros recursos para sacarles todo el rendimiento. Sobre el tema de las fortalezas en ajedrez escribí un par de artículos en mi blog Diario de un Entrenador hace ya algún tiempo, que podéis ver en este enlace y en este otro.

Estos son algunos ejemplos de cómo los conceptos del ajedrez podrán ayudar en el futuro a los niños que hoy practican nuestro juego. Sólo son pequeñas ideas extraídas de un océano casi infinito que es la estrategia ajedrecística. Ampliaremos más adelante este tipo de ideas en futuros artículos.

 

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