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Son muchos los beneficios del ajedrez en los niños, desde cómo el ajedrez sirve para mejorar su rendimiento escolar hasta cómo el ajedrez ayudará a los niños en su futuro. La práctica del ajedrez influye de una manera determinante en nuestra manera de tomar decisiones, convirtiéndonos en personas más reflexivas y análiticas, valorando las consecuencias de nuestros actos y aprendiendo de nuestros errores.

Y aunque en su esencia una partida de ajedrez es la lucha constante por no cometer errores, está claro que el error forma parte de la partida de ajedrez, del mismo modo que forma parte de la vida. Seguramente si no existieran errores todas las partidas acabarían en tablas y nuestro juego resultaría poco emocionante.

Hemos hablado anteriormente sobre diferentes tipos de errores que se pueden cometer, en especial en nuestro artículo dedicado a los descuidos en las partidas de ajedrez de los niños y errores de concepto. Ya comentábamos entonces que pueden existir diferentes motivos por los que se cometen descuidos en nuestras partidas y aportábamos algunas posibles soluciones para tratar de evitarlos o de que aparezcan con menor frecuencia. Hay que señalar que los descuidos suceden a todos los niveles y que el verdadero problema sería en el caso de que aparezcan con mucha frecuencia. Tener un mal día, un despiste, es algo que no podemos evitar. En el torneo de Wijk aan Zee que se está celebrando estos días y que reúne a algunos de los mejores ajedrecistas del mundo, asistimos hace unos días a un error enorme de los que aparecen poco en la élite. El G.M. Mamedyarov conducía las blancas en esta posición:

 

La torre de b1 está amenazada por la dama negra y evidentemente no hace falta ser gran maestro para entender que hay que evitar su captura. Sin embargo Mamedyarov avanzó su peón de c4 y tras la pérdida de la torre abandonó inmediatamente. Al día siguiente hizo tablas frente al campeón mundial sin demasiados problemas. Nadie puede dudar del nivel de Mamedyarov, tan sólo debemos ser conscientes de que nadie está libre de este tipo de errores, y como decía anteriormente el problema sería que siempre aparecieran en nuestras partidas.

Pero, aunque es evidente que el gravísimo error que acabamos de ver fue un duro golpe para Mamedyarov, simplemente ver cómo al día siguiente jugaba una buena partida frente al número 1 mundial nos puede hacer imaginar que psicológicamente el golpe fue asumido y aceptado. La aceptación del error debe ser una parte importante del jugador en estos casos, y creo que los niños que juegan al ajedrez deben ser orientados en este sentido. Muchos niños, al perder una partida de ajedrez por un grave error, rompen a llorar, se enfadan y se sienten totalmente decepcionados con ellos mismos. Creo que mostrarles ejemplos como éstos, donde grandes jugadores realizan enormes errores puede ayudar a los niños que juegan al ajedrez a aceptar sus errores y entender que forman parte de nuestro juego.

Cada error puede tener sus motivos, pero cuesta trabajo encontrarles su explicación. Otro error de bulto muy famoso fue el mate en 1 que se dejó Kramnik contra el programa Deep Fritz. En la siguiente posición, Kramnik, con negras, jugó De3, permitiendo Dh7 jaque mate.

En "Las jugadas invisibles en ajedrez", un libro con un planteamiento muy interesante, hablan de este error (y otro muy famoso de Petrosian) diciendo que "su principal característica es que se derivan del desgaste de uno de los jugadores". Yo no acabo de estar totalmente de acuerdo con este razonamiento. Pienso que la posición de mate no sigue el habitual patrón de mate con caballo y dama contra el rey en h8. El patrón más habitual sería con el caballo en g5 y la dama en h7. También puede resultarnos familiar la disposición de mate con el caballo en f6 y la dama en h7. Sin embargo resulta realmente poco frecuente este mate con el caballo en f8 (¿cuántas veces nos podemos encontrar con un caballo en f8 apoyando este mate?). 

Con este último ejemplo quiero exponer la idea de que cuando nos hayamos en posiciones que no siguen un patrón determinado que podamos identificar resultará más probable cometer errores, incluso descuidos graves.

No está mal, en cualquier caso, que nuestros pequeños ajedrecistas vean ejemplos de errores graves de los mejores jugadores del mundo, que sepan que nadie está libre del error, y que san capaces de aceptar los errores propios y, siempre que sea posible, aprender de ellos.

 

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