Muchas partidas de ajedrez que juegan los niños se deciden en el medio juego. Los temas de ataque o cuestiones tácticas relativamente sencillas acaban decidiendo esas partidas de ajedrez, no sólo entre niños, sino en general entre rivales de un nivel más o menos básico. Eso podría llevarlos a la peligrosa conclusión de que los finales no son tan importantes, y centrar su estudio y trabajo en la táctica y temas de medio de juego.

 

Por supuesto que el desarrollo táctico en ajedrez, que es el que más evoluciona en las primeras etapas, es fundamental para los niños. Sin embargo posponer indefinidamente el estudio de los finales puede llevarlos a tres grandes problemas. En primer lugar un jugador de ajedrez que desconozca los finales más importantes no sabrá encontrar los momentos oportunos en el medio juego para provocar simplificaciones y llegar a un final, puesto que al desconocerlos no sabrá valorar cuáles son los que les interesa. En segundo lugar cuando de manera inevitable derive a algún final no sabrá jugarlo correctamente. Y en tercer lugar, y esto es algo de lo que apenas se habla, posponer el estudio de los finales hace que la mente del jugador se “acostumbre” a pensar sólo en posiciones con muchas piezas, y acabe pensando que los finales son aburridos o tediosos, por lo que le costará más trabajo embarcarse en su estudio.

Este último motivo es la razón por la que tanto se escucha esa frase de que los finales son aburridos. Sin embargo, los finales en ajedrez están llenos de sutilezas y temas de singular belleza. Algunos temas matemáticos o geométricos tienen una peculiar presencia en los finales de partida.

Los niños deberían abordar el estudio de los finales de ajedrez de una manera organizada, por orden de importancia. Seguramente en las primeras fases de aprendizaje bastaría con que conocieran correctamente los mates elementales (dama contra rey, torre contra rey y dos alfiles contra rey) para pasar enseguida a estudiar otros un poquito más avanzados, como los finales de peones básicos (los suscriptores de Capakhine podéis descargar un pdf que hemos subido recientemente sobre estos finales), final de dama contra peón en séptima, final de peón de torre y alfil de diferente color a la casilla de coronación contra rey (los suscriptores tenéis un vídeo en el que explicamos este final), torre y peón contra torre (también hemos colgado un vídeo de este final) e ir subiendo poco a poco el nivel de dificultad.

Recordemos esa famosa frase del campeón mundial cubano José Raúl Capablanca, que decía: “Con el fin de mejorar tu juego, debes de estudiar los finales antes que todo, ya que mientras que los finales pueden ser estudiados y dominados por sí mismos, el medio juego y la apertura deben de ser estudiados en relación con los finales.”

Recuerdo un libro de ajedrez que me impresionó bastante en mi adolescencia y que, aunque hoy en día pueda estar un poco desfasado desarrolla una idea muy interesante. El libro se llama “De la Apertura al Final”. Su autor, Mednis, estudia algunas variantes en diferentes aperturas de ajedrez con las que se puede desembocar rápidamente en un final. Serían partidas en las que apensa existe la fase del medio juego. Algunos jugadores, expertos en finales, como el Gran Maestro sueco Ulf Andersson, con frecuencia buecaba este tipo de aperturas que desembocan en finales muy rápidamente. Desde luego, un jugador de ajedrez que conozca bien los finales podrá optar por estrategias de este tipo.

 

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